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Preparación física
Este
grupo se caracterizó porque la mayoría de sus
integrantes nunca había hecho ninguna actividad relacionada
a la montaña. Sus miembros empezaron a trotar en el
Parque General San Martín y, pocas semanas después,
tras un plan de trabajo en gimnasio, iniciaron los ascensos
a cerro de baja y mediana altura, en lo que constituyó
su bautismo en la actividad, allá por abril de 2002.
La
semana pasada, tras un intenso plan elaborado por el profesor
Sergio Furlan, se llevó a cabo la tirada más
larga previa al Aconcagua, que fue la del Cordón del
Plata. Esto no implicó un objetivo importante como
cumbre, sino más bien la necesidad de chequear la adaptación
a la permanencia en altura durante cuatro días. De
todas maneras, uno de sus integrantes, César Reyes,
hizo cumbre. En esta última etapa, técnicamente
eso se llama supercompensación. Para aclarar el concepto,
vale señalar que se mide con curvas las distintas capacidades
tales como la falta de oxígeno en altura, la resistencia
aeróbica, la producción de un mayor estímulo
y luego el descanso, que es donde se produce la maduración,
conocida como la puesta a punto.
El
estímulo tiene que superar los 10-15 días para
mantener la capacidad aeróbica. Lo ideal es bajar de
la altura y estar una semana en el llano y después
volver a subir para no perder la hemoglobina en la sangre,
que es la que transporta el oxígeno. La idea base es
elevar el porcentaje de hemoglobina para que, cuando se produzca
el ascenso, el cuerpo y la sangre estén preparados
para la alta montaña.
Respecto
de la alimentación, primero se niveló el peso
de los miembros del grupo, y, en la parte final de la preparación,
el entrenamiento se hace con sobrepeso, para favorecer más
la maduración y la puesta a punto definitiva. El entrenamiento
comenzó sin llevar ningún tipo de carga, y,
de a poco, se empezó a intensificar el grado de dificultad,
con más distancia para recorrer, menos tiempo, mayor
altura, mayor cota de altura entre una hora y otra, mayor
desnivel y después hubo que empezar a transportar el
equipo que cada uno debe llevar al Aconcagua.
El
plan implica una ascensión por una zona que está
muy expuesta al sol. Por eso, se usarán zapatos rígidos,
y si hacen falta, grampones de 12 puntas flexibles (si hay
nieve). Además, medias de poliéster, que son
para aislar un poco más el frío. También,
medias con porcentaje de polinylon fibra sintética
y después medias comunes.
Como
parte del equipamiento, se lleva un pantalón de poliéster
encima de la segunda piel, un pantalón tipo pijama
de poliéster y después un pantalón de
abrigo, y por último un pantalón hermético,
para protegerse del agua nieve. Este puede ser de microfibra.
En la actualidad, la segunda piel libera la transpiración
y de esta forma siempre el escalador está seco. La
temperatura en el día a veces da como para andar con
una remera, pero en la noche puede bajar hasta 40° bajo
cero. Después de los 10° bajo cero lo único
que varía es el riesgo de congelamiento. La sensación
térmica entre 10 y 40 es muy similar y el riesgo es
el tiempo de exposición. El trabajo del guía
de expedición es manejar esos tiempos para evitar alguna
lesión de los expedicionarios en los 5000 o 6000 metros,
que es donde hay mayor riesgo por la falta de buena aclimatación
o por la eventual aparición del llamado "mal de
altura".
El
día del ascenso se hace sólo con lo puesto,
y la expedición sube con su bolso de dormir por cualquier
dificultad que se presente en la cumbre. El mismo día
de la cumbre hay que llegar al campamento Berlín, y
al día siguiente a Plaza de Mulas. Posteriormente,
se baja a Puente del Inca.
Todo
está, entonces, para que este grupo inicie el tramo
definitivo del proyecto. La preparación ha sido continua
y con variadas experiencias previas en baja, media y alta
montaña. La idea base ya ha logrado metas concretadas
aún sin haberse llegado al Aconcagua. ¿Por qué?
Sencillo: aquello que parecía una utopía en
marzo, comenzó a tomar vida propia con el correr de
los meses y demuestra, en definitiva, que el ser humano puede
proponerse metas... y prepararse para superarlas.
(nota publicada en el Diario Los Andes 28/12/2002).
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