Mitos y leyendas.

Centinela de piedra

El Aconcagua... El Centinela de Piedra... En sus pendientes inhumadas, donde el hielo y el viento son soberanos, suelen tocarse los extremos: el principio y el final de un camino; el éxito y el fracaso; la vida y la muerte. Mítica mole que eleva su cima hacia los astros, mientras su sombra se proyecta desde el desierto hasta el océano. Escenario de historias poco comunes, de grandes gestos de coraje y heroísmo. También develador de vanidades y temores. En ese ambiente exigente el hombre se muestra tal cual es, no hay lugar para la mentira.



Hallazgo de una Momia


A mediados de enero de 1985, al intentar alcanzar la cumbre del Cerro Aconcagua por una ruta poco transitada, cinco integrantes del Club Andinista de Mendoza hallaron, a 5300 metros, en un sector con dos gruesos muros de pircas " piedras ensambladas" un fardo funerario. Bajaron apresuradamente a comunicar el hallazgo y, a través del presidente del club, Sr Felix Fellinger, los andinistas se contactaron con miembros de Instituto de Arqueología y Etnología de la Facultad de Filosofía y Letras, U.N.C. Se coordino una pronta expedición de rescate. El equipo estuvo formado por tres de los andinistas descubridores: Gabriel Cabrera, Juan Carlos Pierobon y Alberto Pizzolon;cuatro miembros del instituto anteriormente citado: el Dr. Juan Schobinger (por ese entonces su director),el Lic. Víctor Duran (CONICET), el Técnico Principal del CONICET: Julio Ferrari y el Lic. Eduardo Guercio (este ultimo debió regresar al poco tiempo de iniciada la ascensión por problemas de salud).

El Club Andinista proporciono equipamiento y víveres; el señor Enrique Meli puso a disposición de los expedicionarios un vehículo y se contó con la colaboración de la Compañía de Esquiadores de Alta Montaña ' Teniente Ibañez' al mando del Mayor Diego J. Oswald. Esta Compañía facilito el alojamiento en Puente del Inca y el traslado del equipo en mulares Hasta la Quebrada del Sargento Mas. La aventura comenzó el 23 de enero. Lográndose su objetivo, finalizo el 31 del mismo mes. Para llegar al sitio de la " momia" había que superar un glaciar muy empinado e incluso un paredón rocoso y escarpado. Por fin, en el filo sudoeste del Cerro Aconcagua, en un contrafuerte denominado Cerro Pirámide, se hallaron los paredones buscados. Adentro se revelo un circulo de piedras de aproximadamente un metro de diámetro. En el relleno, protegido por una de las pircas, se avizoro el bulto semienterrado. Numerosas piezas textiles parecían envolver cuidadosamente el cadáver.

Parte del cráneo se había roto al quedar expuesto a la superficie a causa de los grandes desplazamientos de la tierra, fruto de innumerables temporales cordilleranos. lo que en un principio - de lejos - parecían ser pastos, eran raquis de largas plumas colocadas en la parte superior del fardo. Otras plumas rojas y amarillas conformaban un manto que cubría el sector posterior. Un par de pequeñas sandalias o llankes y dos bolsitas de fibras vegetales - una contenía porotos ( Phaseolus ) al parecer cocidos - estaban depositadas sobre la parte media del fardo. Los especialistas lograron retirar el hallazgo del permafrost (suelo permanentemente congelado ) con sumo cuidado y, mientras algunos se dedicaban a embalar lo descubierto para poder iniciar el descenso, otros continuaron excavando el área cercana.

En un pequeño nicho semicircular cercano al muro se desenterraron seis estatuillas: tres humanas de oro laminado, plata con aleación de cobre y valva de molusco Spondylus ( procedente del Pacifico ecuatorial ) y tres soomarfas de materias primas similares.

Las figuritas antropomorfas -masculinas- poseían tocados y vestimentas en perfecto estado de conservación. Evidentemente ya no había dudas: se trataba de un enterratorio incaico.

Descubrimientos análogos se han efectuado a lo largo de los Andes en las zonas de dominio del Imperio Inca ( fines del siglo XV; en nuestras regiones, comienzos del XVI).

El fardo fue depositado en un freezer del LARLAC (Laboratorio de Reproducción y Lactancia ) del Centro Regional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Mendoza ( CRICYT me ). En mayo de 1985 fue abierto. Se contó con la colaboración de especialistas del propio CRICYT, de la Facultad de Ciencias Medicas, de la antropóloga chilena Silvia Quevedo Kawasaki y de técnicos del Museo Chileno de Arte Precolombino: Luis Solar y Julie Palma. La operación fue filmada por A. Marchesini.


La "momia".

Al desenfardarlo, se comprobó que se trataba del cuerpo de un niño de 7 u 8 años de edad, de sexo masculino y de rasgos muy armónicos. Había sido envuelto con numerosas telas y entre estas, se habían colocado otras a modo de relleno. El cuepito del infante había sido pintado con pigmento rojo ( restos del mismo han quedado en las prendas interiores ). Al parecer podría corresponder al jugo de una planta andina conocida comúnmente como achiote. También los estudios médicos confirmaron que el niño había ingerido ese liquido como ultimo alimento. Si bien no se observaron síntomas de violencia, el cuerpo presentaba una fuerte compresión lateral. Quizás semi -inconsciente - ¿ por el achiote y la altura ? - debió ser colocado en posición fetal después de muerto. Fue allí cuando quizás le colocaron las camisetas andinas, uncus, sin pasar los brazos por las bocamangas y se comenzó a confeccionar el fardo, Que consta de 24 elementos, sin contar el collar de sodalita que poseía en su cuello.

Fuente: Rudy Parra Expedición