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Clima
La cima del Aconcagua puede ser una dulce dama complaciente si
Febo brilla y Eolo duerme, pero cuando las furias del dios del
viento se desatan y los dragones de nubes devoran el cielo, la
cima se convierte en una bruja terrorífica y helada. Solo
cuando se han conocido las dos caras, tan opuestas, de esta montaña
y su clima particular, se la puede amar y comprender totalmente.
Los Andes Centrales argentinos y particularmente el cerro Aconcagua
reciben humedad de los vientos provenientes de centros anticiclónicos
del océano Pacífico. El fenómeno climático
denominado viento Zonda tiene una explicación similar al
Fohn en Europa.
El anticiclón del Pacifico emite vientos húmedos
que soplan hacia el Este, es decir, vientos del Oeste. Estos vientos
se elevan, al chocar con la masa montañosa de la cordillera,
enfriándose y precipitando su humedad en forma de nieve
en las altas cimas. Posteriormente las masas de aire ya secas,
descienden sobre los flancos orientales de la cordillera calentándose
progresivamente (adiabaticamente).
Este movimiento de aire proveniente del Pacifico es el principal
causante de temporales de nieve y viento que se desencadenan sobre
el Aconcagua. Pero existen también las tormentas eléctricas
que se forman por el micro clima de la zona, siendo particularmente
temibles. Estas tormentas eléctricas se producen exclusivamente
durante el verano y no son para subestimar. Todo el flanco Nor-Oeste
de la montaña esta expuesto a que se produzcan chispas
eléctricas (rayos), como así también la cima
y las crestas. En esta montaña, debido a su gran tamaño,
se produce además un fenómeno particular. En ocasiones
soplan fuertes vientos del Oeste, a gran altura, que afectan la
parte alta de la montaña (de 5.500 m para arriba) formando
un gran "hongo" o lenticulo. Aun con buen tiempo, en
Plaza de Mulas, la presencia del "hongo" es señal
inequívoca de fuerte viento y precipitaciones en altura.
Adentrarse en las entrañas de este "hongo" puede
resultar fatal. Cuando se aprecia su próxima formación
es necesario abandonar la parte superior de la montaña.
En cuanto a las temperaturas que se registran en verano, hay que
considerar que durante las noches (aun con buen tiempo), sobre
5.000 m, -20ºC son comunes. En la cima es frecuente registrar
-30ºC. Durante periodos de mal tiempo o en presencia de masas
de aire provenientes del Sur, en Plaza de Mulas ya es frecuente
registrar -18°C, mientras que en la parte superior de la montaña
-25°C no son raros.
Durante la mayor parte de los días y de las noches las
temperaturas no son tan rigurosas. Así es posible pasear
en traje de baño, en horas del mediodía en el campamento
base (4.200 m) o permanecer en la cima, a la misma hora, abrigados
solamente con una camisa gruesa y un ligero anorak. Estas grandísimas
variaciones térmicas obligan al alpinista a estar siempre
prevenido Durante el invierno la zona esta muy cubierta de nieve,
los vientos son siempre violentos y constantes. Mientras que la
temperatura raras veces sobrepasa los O°C. En los lugares
sombríos siempre es de muchos grados centígrados
bajo cero. Ascender el Aconcagua en la estación invernal
es una gran prueba de rendimiento psicofísico, y es necesaria
mucha experiencia y equipos de alta calidad.
Fuente: Rudy Parra Expedición
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